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viernes, 1 de febrero de 2008

SOLO DIOS PUEDE PERDONAR SI EL DIABLO METE LA COLA



Hasta la víctima de la "mano de Dios" rechazó el perdónPeter Shilton se refirió al gol que le anotó en el Mundial de México, en 1986. Y al justificar por qué no quiere perdonar a Diego, se acordó de "la grandeza" de Pelé
El ex arquero, ahora de 58 años, sigue enojadísimo por el puñetazo del argentino en su arco. "Tuvo muchas oportunidades de disculparse en todos estos años y que lo haga ahora se siente realmente hueco", opinó.
"El hombre debió haber dicho perdón justo después del partido, eso es lo que un jugador verdaderamente grande como Pelé hubiera hecho", añadió.
"Creo que el hecho de que nuestros países hubieran justo acabado una guerra significó que no se quisiera disculpar en ese entonces", agregó.
El inglés dijo que "fue simplemente una gran vergüenza poque era el mejor jugador contra el que yo jugué. Pero eso cambió mi percepción de él. Creo que todos lo recuerdan por las cosas negativas, aun ahora. Ese recuerdo siempre se va a quedar conmigo. El primer gol fue importante: le dio a la Argentina fuerza psicológica y todos sabemos que estábamos con un gol de mano".
Además, expresó, en el diario The Sun: "Me acuerdo de Gary Lineker diciendo que había sido empujado desde la espalda en el último minuto y que debíamos haber tenido un penal pero, de vuelta, no conseguimos que lo decidieran".
Afirmó también que no sabe qué hubiera pasado si hubieran ido a un tiempo de descuento.
No lo toquen a BeckhamSe enojó con las consideraciones de Maradona acerca de que David Beckham no era un gran jugador. En todo caso no tendría el dribling del argentino, consideró, pero ganó para su país mucho más que él.
Fuente: Infobae

El arte de no enfermarse


El arte de no enfermarse
Exprimido el 11 Febrero 2007 – 16:37 por Pepe 291 Views
Si no se quiere enfermar… hable de sus sentimientos. Las emociones y sentimientos que están escondidos y reprimidos, terminan en enfermedades como: gastritis, úlcera, dolores lumbares, dolor en la columna. Con el tiempo, la represión de los sentimientos degenera hasta en cáncer.


Entonces, vamos a sincerar, confidenciar, compartir nuestra intimidad, nuestros secretos, y nuestros errores. El diálogo, el hablar, la palabra, es un poderoso remedio y una excelente terapia.
Si no se quiere enfermar… tome decisiones. La persona indecisa permanece en duda, en la ansiedad, en la angustia. La indecisión acumula problemas, preocupaciones, agresiones. La historia humana es hecha de decisiones. Para decidir es preciso saber renunciar, saber perder ventajas y valores para ganar otros. Las personas indecisas son víctimas de dolencias nerviosas, gástricas y problemas de la piel.
Si no se quiere enfermar… busque soluciones. Las personas negativas no consiguen soluciones y aumentan los problemas. Prefieren la lamentación, la murmuración, y el pesimismo. Es mejor encender un fósforo que lamentar la oscuridad. Una abeja es pequeña, pero produce lo más dulce que existe. Somos lo que pensamos. El pensamiento negativo genera energía negativa que se transforma en enfermedad.
Si no se quiere enfermar… no viva de apariencias. Quien esconde la realidad, finge, hace poses, quiere siempre dar la impresión de estar bien, quiere mostrarse perfecto, bonachón, etc., pero está acumulando toneladas de peso. Una estatua de bronce con pies de barro. Nada peor para la salud que vivir de apariencias y fachadas. Son personas con mucho barniz y poca raíz. Su destino es la farmacia, el hospital, y el dolor.
Si no se quiere enfermar… acéptese. El rechazo de sí mismo, la ausencia de autoestima, hace que nos volvamos ajenos de nosotros mismos. Ser uno mismo es el núcleo de una vida saludable. Quienes no se aceptan a sí mismos, son envidiosos, celosos, imitadores, competitivos, destructivos. Aceptarse, aceptar ser aceptado, aceptar las críticas, es sabiduría, buen sentido y terapia.
Si no se quiere enfermar… confíe. Quien no confía, no se comunica, no se abre, no se relaciona, no crea relaciones estables y profundas, no sabe hacer amistades verdaderas. Sin confianza, no hay filiación. La desconfianza es falta de fe en sí, en los otros y en Dios.
Si no se quiere enfermar… no viva triste. El buen humor, la risa, el reposo, la alegría, recuperan la salud y traen larga vida. La persona alegre tiene el don de alegrar el ambiente donde vive. “El buen humor nos salva de las manos del doctor”. La alegría es salud y terapia.
Recuerde que nuestro cuerpo físico es reflejo de nuestra salud mental y emocional por lo que la salud empieza en su cabeza y en su corazón.

Dráuzio VarellaEl